05/10/2009

ADIOS SOLTERIA CAP 7

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ADIOS SOLTERIA CAP 7*
POR Xareni *Hime chan*
Y
Rocio*Tsuyu ryu*
*NOTA: Todos los personajes y nombres le pertenecen a Stephanie Meyer.
Final
EPOV

“¡Rayos, Emmett, dijiste que lo tenías bajo control!” gritaba Jasper mientras los tres corríamos por las calles de Port Angeles. A plena luz del amanecer.

“¡Oye! ¿Cómo iba a saber que nos íbamos a tardar tanto? Además, no me negaran que estuvo divertido” dijo mi hermano con una sonrisa pícara.

“Al menos debiste calcular la hora… ¡podríamos habernos ahorrado el problema!” se quejó Jasper.

“No seas llorón, Jazz. Nadie notó nada” dijo Emmett. ‘Además, ¿Por qué me reclamas a mi? Yo no te vi muy pendiente de la hora…’ bueno, en eso tenía razón. Yo me limité a encogerme de hombros mientras miraba a mis hermanos.

Cuando finalmente –con varias dificultades- llegamos al bosque, mis hermanos y yo nos permitimos un breve suspiro de alivio. Eso había estado cerca.

La verdad, recuerdo poco después de la aparición de Gina. La bailarina estuvo en el bar por el resto de la fiesta, por lo que varios de mis compañeros se la pasaron bastante bien intentando convencerla de bailar de nuevo –no muy difícil-… incluso creí ver de reojo a Tyler y Newton bailando con ella, mientras yo reía por cualquier tontería junto con mis hermanos. Debo admitir que la velada había resultado muy divertida… claro, hasta que el dueño del bar declaró que era hora de cerrar y nos encontramos con un grupo de jóvenes borrachos (algunos menores de edad), y a plena calle… CON EL SOL.

Por suerte, la mayoría de ellos estaban ya tan afectados por el alcohol que tomaron nuestra repentina brillantez como efecto de su estado. Cuando leí en sus mentes que varios de ellos ya se preguntaban porque los hermanos Cullen (y Hale) brillaban tanto, tomé eso como señal para retirarnos. Seth se las arregló para distraerlos (gracias al cielo por Seth) mientras yo y mis hermanos nos despedíamos con rapidez para luego tomar un ‘taxi’… que por supuesto tuvimos que dejar cuando estuvimos lejos, debido a que el sol se reflejaba demasiado por sus ventanas.

“Emmett… esto se te está haciendo costumbre. Recuérdame no ir a tu próxima despedida” me quejé, aunque no pude dar a mi voz el tono de reproche que deseaba. Debía admitir que había sido divertido y emocionante… eso, para un vampiro, no es algo que se viva a diario. Mi hermano lo notó y me sonrió.

“¡Ja! Al menos podrías dejar de sonreír; sería más creíble” dijo Em. Jasper, a su lado, me miró.

“Bueno, si… hay que admitir que estuvo divertido” admitió mi otro hermano. ‘Aunque si Alice se entera de TODO… no quiero ni pensarlo’ pensó Jasper.

“Créeme, no solo ALICE” dije yo, imaginándome el bello rostro de Bella si se enteraba de lo que había pasado esta noche.

“¿Bromean? Rosalie me condenaría al celibato ETERNO si lo sabe” dijo Emmett. Los tres nos echamos a reír ante la idea. Como ya no estábamos expuestos, podíamos caminar con relativa calma por entre los árboles.

“Tal vez deberíamos prometer guardar el secreto. Por el bien de nuestra integridad física” sugerí. Jasper y Emmett asintieron de inmediato, y mi hermano me puso un brazo sobre los hombros.

“Bueno, lo importante es que te hayas divertido un rato” dijo Emmett, guiñándome un ojo.

“Créeme, Em, es la noche más rara que he vivido… y eso ya es decir mucho” dije yo, sonriéndole. Mi hermano me dio unos golpecitos en los hombros.

“¡Bien! Una boda tan esperada y memorable se merecía algo así” dijo Emmett. Jasper asintió en silencio.

“Ya fuera de bromas… me gustaría que supieras que me alegro mucho por ti. Tu y Bella serán muy felices, estoy seguro” dijo Jasper. ‘Y no te preocupes, que ya puedo controlarme mejor’ añadió mentalmente, sonriendo. Yo simplemente reí.

“Hey, hey… cuenten el chiste” se quejó Emmett. “Bueno, yo estoy de acuerdo con él. ¡Felicidades, hermano! De verdad, me da gusto que tu y Bella vayan a casarse” añadió, sonriente.

“Gracias… a los dos” dije yo, conmovido. La verdad, era en momentos como este cuando solía preguntarme como me había ganado el cariño de tanta gente… o vampiros, pero daba igual.

“Por nada, Eddie” dijo Emmett.

“No agradezcas. Supongo que aquí te dejamos, ¿no?” dijo Jasper. ‘Su casa está cerca’ añadió. Emmett lo miró con cara de pocos amigos, y luego pareció comprender.

‘Oh, si… ya entendí. Buen día, hermano… no te tardes que todavía tienes que arreglarte para la boda. Y recuerda: no pasó NADA’ pensó él. Yo reí de nuevo.

“De acuerdo. Nos vemos luego” dije, y mis dos hermanos, después de hacer un gesto de despedida (que Emmett complementó con un guiño pícaro), se alejaron.

No tardé mucho en llegar a casa de Bella, pues corrí con rapidez, ansioso por verla. Por fortuna era temprano y había sombra suficiente para que yo pudiera acercarme y trepar por la ventana. Cuando llegué, sin embargo, no pude evitar quedarme de pie junto a ella, observándola.

Dormida, realmente lucía más como un ángel, caído del cielo para iluminar mis noches oscuras y vacías. Al verla ahí, dormida, me abrumó una profunda sensación de dicha; aun me era difícil creer que esta criatura celestial hubiera aceptado amarme como lo hacía, sin importarle que yo fuera un monstruo o que la pusiera en constante peligro. ¿Qué había hecho yo para merecerla?

Como era mi costumbre, me senté en la mecedora para mirarla mientras dormía. Su cabello caía con gracia sobre la almohada, mientras su dulce rostro relajado sonreía con dulzura… me pregunté qué estaría soñando. Súbitamente, ella se movió como si intentara abrazar algo, y sus bellos labios se abrieron para murmurar en sueños una sola palabra.

“Edward…” dijo Bella, dormida. La oleada de felicidad aumentó tanto que me pregunté si Jasper podría sentirla hasta la casa. Estaba soñando conmigo.

Ni siquiera supe cuanto tiempo permanecí ahí, mirando a mi futura esposa dormir, hasta que ella se movió y abrió lentamente los ojos. Yo, incapaz de esperar, me acerqué y me senté en la cama, rozando con mis dedos su cálida mejilla.

“Buenos días” le susurré al oído, y la sentí estremecerse… no supe si por mi voz o por lo frío de mi aliento. Su corazón latía desbocado, como siempre que me le acercaba. Su dulce aroma llenó mis sentidos, y el natural ardor en mi garganta comenzó también… pero no me importó. Yo estaba de momento más atento a sus hermosos ojos cafés.

“¡Edward!” dijo ella, repentinamente consciente, y se levantó para rodearme con sus brazos. Yo respondí de inmediato, rozando sus labios con dulzura. Sin apartarme, me moví para mantenerla sentada a mi lado, abrazándola.

“¿Esperabas a alguien más?” dije yo. Ella pareció ofendida.

“Claro que no. ¿Cómo te fue?” preguntó con cierta duda, entrelazando sus dedos con los míos. Su roce era, por mucho, lo mejor que había sentido en siglos. Yo sonreí.

“Bien. Ya conoces a Emmett…” dije, sin dar detalles. Después de todo, ella creía que habíamos salido ‘de caza’. Suspirando, la apreté más contra mi pecho, disfrutando su cercanía. Bella suspiró.

“Debe ser divertido cazar con Emmett” dijo ella, seguramente notando el tono de mi voz. Yo reí de nuevo; si supiera…

“No tienes idea, amor” admití, para luego inclinarme y besarla en el cuello. Ella suspiró. “¿Nerviosa?” pregunté en voz baja, trazando una línea de su cuello hasta su mejilla.

“Si… es decir, no… bueno, yo…” dijo ella con voz temblorosa, mientras yo avanzaba hasta su boca.

La besé de nuevo, y la sentí hundir sus dedos en mi cabello; normalmente, no permitía esto, pues era más arriesgado para ella, pero su roce y su aroma eran tan agradables que no me importó de momento. Le acaricié los brazos con suavidad, mientras mis labios rozaban los suyos; deseé quedarme ahí, para siempre, con ella… pero no podía.

‘Mmm… ¿Bella aun no se levanta? Qué raro, con lo nerviosa que debería estar…’ la mente de Charlie me distrajo, seguida por otra más muy familiar.

‘¡Vamos! Se nos hará tarde ¡tengo que maquillarla! ¡Sé que estas ahí, Edward! Déjala ir… AHORA’ la voz de Alice, entre divertida y algo molesta, me llegó con más fuerza que la de Charlie. ¿Por qué siempre me tenía que arruinar el momento? A regañadientes, interrumpí el beso.

“¿Qué pasa?” preguntó Bella, sin aliento.

“Alice esta aquí…” dije yo sin mucho entusiasmo. Ella sonrió con resignación.

“¿Tengo que ir?” se quejó. Yo reí.

“Me temo que no va a dejarte escapar. Te veré pronto, Bella” dije, y la besé de nuevo.

Le lancé una última mirada antes de marcharme, pensando que en unas cuantas horas sería mi esposa; entonces nada podría separarnos. Era interesante ver como aquel simple pensamiento borraba por completo todos los problemas que debíamos afrontar: la manada de licántropos, las visiones de Alice… todo se olvidaba cuando pensaba en que Bella pronto sería mi esposa, para siempre. Ni los bailes de Gina podían borrar mi amor por ella.

Claro, ella jamás sabría nada de esta noche, pero yo sí.

hola! 1000 disculpas les dare una buena razon por la cal no actualice en 1 semana mi pc se m descompuso le entro un virus y pues la verdad todavia no esta lista y estoy en la pc de mi hermano porque me meti a escondidas asu cuarto yo se que se dara cena pero nimodos jejeje
y asi es como yega asu fin adios solteria espero que lo ayan disfrutado tanto como yo jejeje
las quiero nos leemos bye*